martes, 27 de marzo de 2012

Reseña



Esta reseña acerca de la novela inglesa Frankestein es la muestra más clara de como la filosofía y el inglés se pueden entrelazar.

FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO      
SHELLEY, Mary Wollstonecraft. London. 1818. REI. Págs. 238.

Frankestein o el Moderno Prometeo es la novela que la escritora inglesa y ensayista Mary Wollstonecraft Shelley (influencias por las ideas Godwin y Rousseau) escribió con tan solo 18 años. Ésta puede ser considerada como la primera historia en el género de ciencia ficción en la historia, lo que ha dado lugar a múltiples versiones cinematográficas que, por lo general, modifican su trama y le proveen de un carácter tenebroso, hasta el punto de ser considerada una novela gótica. Pero más allá de este matiz con el cual se le tiende a encasillar, Frankestein es una historia profunda, que permite cuestionarnos a cerca del poder de ser Dios, el poder de crear vida, que ha concedido a lo largo de la historia exclusivamente a seres divinos, pero con el paso del tiempo, ha sido usurpado por los seres humanos, hasta el punto de disponer de todo lo que nos rodea. ¡El cielo es el límite! ¿O tal vez no?

A partir del título, la autora trata de mostrar la temática de la obra, al comparar el personaje principal con Prometeo, titán de la mitología griega, amigo de los mortales, que tuvo la osadía de robar a los Dioses el fuego, para entregárselo a los humanos, que desencadena en una rivalidad con las divinidades. Estructuralmente, la novela está dividida en tres volúmenes que a la vez se subdividen en capítulos. Pero dentro de la narrativa de la obra, que cuenta al principio y al final con una forma epistolar, tradicional del siglo XVIII, se pueden distinguir tres momentos que coinciden con los tres cambios en el narrador. El tiempo y el espacio se alteran de acuerdo con la narración, pero se puede decir, escuetamente, que la trama se desarrolla en la Europa del siglo XVIII.  .  

La novela comienza con una serie de cartas que Robert Wallton le envía a su hermana, éste se embarca, en la búsqueda nuevas rutas que conecten y que permitan el acceso del Viejo continente con el Nuevo continente, a través del Ártico. En medio de este viaje ocurre un accidente que marca el desarrollo de la trama. Una tarde, los tripulantes de la embarcación, incluido Wallton, ven pasar un trineo con un ser de apariencia humana pero de proporciones gigantescas; a la mañana siguiente encuentran un trineo, con un hombre moribundo. Con el paso de los días, el misterioso personaje se recupera y decide contarle su historia a Wallton.

Aquí se produce un cambio de narrador, donde aquel hombre moribundo del glaciar comienza a contar su historia. Él, Víctor Frankestein, nace en el seno de una familia amorosa y de buena condición social en Ginebra alrededor de 17… Desde muy pequeño es emparejado con su prima Elizabeth y se ve interesado por la lectura de ciertos autores (Cornelius Agrippa, Paracelsus y Albert Magnus; reconocidos autores alquimistas, interesados en la búsqueda de la piedra filosofal y el elixir de  la vida). Durante su infancia, en cierta ocasión Víctor presencia una tormenta eléctrica, donde uno de los truenos desintegra un roble, lo que llamo su atención y lo influencio a estudiar la naturaleza. A los diecisiete años y tras la muerte de su madre a causa de la Escarlatina, el joven Víctor es enviado a la Universidad de Ingolstadt (Alemania), donde conoce a los profesores Krempe y Waldman, quienes le enseñan todo lo relacionado con la filosofía natural (Química). En este punto, Frankestein desarrolla un deseo incontrolable por encontrar el misterio o principio de la vida, con lo cual se hace a la ardua y difícil labor de crear y dar vida a un ser, éste debía ser de proporciones gigantescas con el propósito de agilizar su tarea; para su creación utiliza partes humanas que obtiene de cementerios, salas de disección y carnicerías.

Tras casi dos años de haber comenzado su labor, una noche Víctor finaliza su tarea, lo que lo llena  de horror y de una profunda repugnancia. En su laboratorio la criatura (o monstruo) abre los ojos, el joven doctor horrorizado se esconde. Al día siguiente no encuentra a la criatura y cae en cama tras un fatal agotamiento y una insoportable desesperación, su recuperación tardara seis meses, en los cuales estará bajo los cuidados de su amigo de la infancia, Henry Clerval. Tras su recuperación, Frankenstein se encuentra con una carta de Elizabeth donde le informa que el menor de sus hermanos, William ha sido brutalmente asesinado. De regresó en Ginebra, éste se ve impactado por la noticia de que Justine, una criada de la familia, es acusada del crimen. Tras la muerte de la joven, Víctor y la toda la familia se encuentran desconsoladas, y deciden realizar un viaje al Valle de Chamoinx (Francia). Estando allí el joven decide ir hasta la cima del Montanvert, donde inesperadamente se encuentra con la criatura que lo conduce hasta una grieta, donde le cuenta su versión de la historia.

Ahora es la criatura la que narra, cuenta como en un principio vivió salvajemente, tratando de sobrevivir y buscando comprender los complejos acontecimientos de su existencia. Hasta que se escondió en el cobertizo de una casa en Alemania, desde donde observaba el comportamiento de los dueños, la Familia de Lacey (el anciano ciego, Félix, Agatha y Safie), de quienes aprendió las formas de vida y habilidades humanas (leer, hablar,  sentir, reflexionar…). Pero que a la postre y debido a que en cierta ocasión éstos le despreciaron al ver su aspecto físico, se convertirían en los desencadenantes de un profundo rencor hacia la raza humana y en especial hacia su creador, por tal motivo decide ir en busca del culpable de todos sus sufrimientos. En un bosque cercano a Ginebra, la criatura asesina accidentalmente a William y posteriormente inculpa a Justine. Después de esta confesión éste suplica a su creador que le cree una compañera, Víctor accede, y retoma la narración de la historia.

Con el propósito de cumplir su promesa, Víctor se  dirige a Inglaterra, con su amigo Clerval. Allí se separa de éste y se dirige a una pequeña Isla donde comienza su labor, pero al cabo de unos días decide no crear otra criatura y la destroza. El monstruo aparece en ese lugar y jura venganza. Al día siguiente cuando Víctor se dispone a arrojar los restos de su inconclusa obra al mar, su bote naufraga y llega a Irlanda, donde es acusado de asesinato y encarcelado. Posteriormente se entera que el muerto es su fiel amigo Henry Clerval, lo que hace que nuevamente caiga desahuciado. Su padre lo saca de la prisión y juntos regresan a Ginebra, donde Frankestein y Elizabeth, contraen nupcias. Pero en la noche de Bodas, cumpliendo con su juramento, la criatura irrumpe ferozmente y asesina a Elizabeth, lo que llena a Frankestein de una profunda sed de venganza que lo conduce a una larga temporada en búsqueda de la criatura, hasta llegar al Ártico.
Robert Wallton finaliza la narración contando como Frankestein, enferma nuevamente y muere, pidiéndole que sí se encuentre con la criatura cobre venganza por él. Tras este suceso Wallton decide no continuar con su expedición y volver a Inglaterra, pero antes de eso, una noche la criatura visita el cadáver de su creador, donde asegura que pronto el también descansara en paz.
En el transcurso de la obra, son constantes las amplias descripciones del espacio geográfico, así como el uso de un lenguaje simple, pero poético, que muestran las experiencias y las habilidades de la, en ese entonces, joven escritora. Es ambiguo como en el momento de la creación de la criatura, Shelley, no relate con demasiada precisión la situación. Durante la historia es posible establecer relaciones paralelas entre los personajes, como por ejemplo entre Frankestein y la criatura, que alternan sus papeles de amo/esclavo, de victima/victimario. Al final del libro se plantea una especie de moraleja o enseñanza, ya que; el mortal que jugaba a ser Dios, fue castigado.
Esta novela permite cuestionarnos acerca de la ceguera que produce el poder (o la fama) y sobre el desaforado deseo (la Insaciable, Insatisfacción de Conocimiento), propio del mundo Occidental, por conocer, explicar, dividir e imponerse sobre todo cuanto le rodea; animales, plantas,  seres inertes… y también sobre sí mismo. Ésta es una carrera que no parece tener fin (Planta japonesa de Fukushima y Gran Colisionador de Hadrones), pero que puede conducirle a superar los límites de su entendimiento, sin prever las responsabilidades y consecuencias que esto atañe. Y aunque la ciencia, nos ha dado muchas satisfacciones, comodidades y lujos, es preciso resaltar que en el camino también ha habido múltiples desaciertos que cambiaron para siempre la existencia de los seres humanos. A la vez se polemiza sobre la Otredad (lo diferente a nosotros) sobre su papel, y sobre cómo les juzgamos.
"He trabajado duro durante casi dos años, con el único propósito de infundir vida en un cuerpo inanimado. Para ella me he privado de descanso y de salud que lo había deseado con un ardor que excedía la moderación; Pero ahora que he terminado, la belleza del sueño se desvaneció, y el horror y la repugnancia aliento llenó mi corazón.”  Víctor Frankenstein (Pág. 50)
Preguntas
¿Cuáles son las dificultades que le atañen a un Hombre ser Dios? ¿Condición Humana vs Naturaleza Humana? ¿Es posible y/o debido realizar experimentos con las sociedades? ¿Es posible desacelerar el ritmo de vida occidental?, si la respuesta es afirmativa, entonces ¿Cómo lo hace desde su experiencia personal? ¿La ciencia otra fe? ¿Bajo que criterios juzgar la otredad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario